Quiero seguir una pulsiĂłn que lleva tiempo creciendo dentro de mĂ con la fuerza imparable del deseo: salir de casa sola y a pie, a donde me lleve la vida.
No quiero planificar, ni marcar kilĂłmetros, solo caminar y escribir, por eso me llevo una tienda y un saco, por si la noche me pilla en un sitio sin albergue. Eso me asusta mucho, pero creo que le puedo tomar mejor el pulso a la tierra y al camino si lo hago asĂ.
Los lectores que me siguen me dan ĂĄnimos:
‘Yo tambiĂ©n me reto a hacer lo que mĂĄs miedo me da y me ha traĂdo tan buenos resultados que me da miedo vivir asĂ el resto de mi vida :)’ Lola Ele
Saber que un millar de personas iban a seguir mis historias, me afinaba los sentidos; querĂa que sintieran que venĂan encaramadas a mi mochila para no perderse detalle, para vivirlas conmigo como puedes hacer tĂș ahora.
‘Ya me gustarĂa acompañarte, pero me frenan las excusas. Te sigo y tĂș serĂĄs mis alas para volar por el mundo’. Ana Flora
Antes de salir, me esperaba el asombro que me producirĂan las montañas inmensas, el sonido hueco y reconfortante de la soledad, pero no habĂa tenido en cuenta el factor humano: los inesperados y diversos encuentros convirtieron el viaje en una aventura que trenzaba vida y literatura, donde las palabras dieron al afecto una intensidad precisa que ahora te ofrezco.
‘Siempre que he percibido el mundo de una manera mĂĄs intensa y sensible, ha sido a travĂ©s de la mirada femenina’. Juan Carlos D.
‘Precisamos muchas mujeres en los caminos para que sean al fin seguros y para desarrollar espĂritus libres’. Romina W.




