No es un libro espiritual ni tampoco un manual del como comprtarse unos curas, religiosos o catequistas, etc. para que no se les vayan un poco los feligreses en un goteo o una mås o menos disimulada estampida, cuando se aborden ciertos temas «inexplicables».
No esperes maravillas ni evoluciones raras y eruditas sino sentido comĂșn, limitaciones reconocidas y cierto tonillo aleccionador hacia los responsables de ciertas «prĂ©dicas» a las que los feligreses tenemos e intentamos sobrevivir de diversas formas.
Espero que pese a todo quede bien claro mi cariño profundo tanto al PĂșlpito como a los bancos parroquiales o del tipo que sean.




