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Nuestra selección de los mejores libros de ficción narrativa, y en particular del género literario: Clásicos Literarios.


Definir qué obra se convierte en un clásico literario siempre ha sido un dilema, para Italo Calvino, el famoso escritor italiano autor de Las ciudades invisibles, un clásico “es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir”. Esta es una de las nociones contemporáneas más famosas y analizadas porque abre una nueva ruta a la definición.

No todos piensan lo mismo, Jorge Luis Borges piensa que es peligroso “afirmar que existen obras clásicas y que lo serán para siempre” porque el carácter de clásico no le viene dado a una obra por sus cualidades o méritos intrínsecos, sino por acuerdos y decisiones previas de generaciones de lectores que “han decidido leer como si en sus páginas todo fuera deliberado, fatal, profundo como el cosmos y capaz de interpretaciones sin término”.

Azorín nos da una visión dinámica de clásico, el cual debe reflejar la sensibilidad moderna y por lo tanto estar en constante evolución junto con la sensibilidad de las nuevas generaciones. Un clásico estático es un clásico muerto.

Mientras que Saint-Beuve piensa que un clásico, además de un texto que debe enriquecer el espíritu humano, debe ser sensato, bello y sano y ser fácilmente contemporáneo a todas las épocas. Pero lo importante de un clásico es que “nos devuelve nuestros propios pensamientos con toda riqueza y madurez […] y nos da esa amistad que no engaña, que no puede faltarnos y nos proporciona esa impresión habitual de serenidad y amenidad que nos reconcilia con los hombres y con nosotros mismos”.

Como podemos ver definiciones y opiniones podremos encontrar por millones, pero Italo Calvino, en su ensayo, ¿Por qué leer los clásicos? nos da una serie razones para tener estas obras en cuenta, entre las cuales podemos encontrar que:

  1. Leer por primera vez un gran libro en la edad madura es un placer extraordinario: diferente (pero no se puede decir que sea mayor o menor) que el de haberlo leído en la juventud.
  2. Se llama clásicos a los libros que constituyen una riqueza para quien los ha leído y amado, pero que constituyen una riqueza no menor para quien se reserva la suerte de leerlos por primera vez en las mejores condiciones para saborearlos.
  3. Los clásicos son libros que ejercen una influencia particular ya sea cuando se imponen por inolvidables, ya sea cuando se esconden en los pliegues de la memoria mimetizándose con el inconsciente colectivo o individual.
  4. Los clásicos son esos libros que nos llegan trayendo impresa la huella de las lecturas que han precedido a la nuestra, y tras de sí la huella que han dejado en la cultura o en las culturas que han atravesado (o más sencillamente, en el lenguaje o en las costumbres).
  5. Los clásicos son libros que cuanto más cree uno conocerlos de oídas, tanto más nuevos, inesperados, inéditos resultan al leerlos de verdad.
  6. Tu clásico es aquel que no puede serte indiferente y que te sirve para definirte a ti mismo en relación y quizás en contraste con él.
  7. Es clásico lo que tiende a relegar la actualidad a categoría de ruido de fondo, pero al mismo tiempo no puede prescindir de ese ruido de fondo.
  8. Es clásico lo que persiste como ruido de fondo incluso allí donde la actualidad más incompatible se impone.

Como podemos apreciar, son razones que pocos podríamos discutir o refutar, aunque el autor hace hincapié en que no hay que sentirse obligado a leer una lista de libros “imprescindibles” si no leer por amor.


Algunos clásicos literarios que te recomendamos…


Como agua para chocolate

Laura Esquivel, 1989

Tita, por ser la más joven de sus hermanas, debe cargar con la tradición familiar de cuidar a su madre hasta la muerte, no pudiendo casarse con Pedro, el amor de su vida. Pero Tita tiene el don de traspasarle a sus platos lo que siente a la hora de cocinarlos, y por mucho que acepte su destino, será a través de sus recetas donde afloren sus sentimientos, y todo aquel que pruebe un bocado, acabará sintiendo lo mismo.

Drácula

Bram Stoker, 1897

Cuando Jonathan Harker viajó a Transilvania por asuntos de negocios, nunca imaginó el peligro que corría. Su cliente, el magnético conde Drácula, lo mantiene prisionero y Harker adivina sus oscuros propósitos: viajar a Londres para sembrar el terror y cosechar víctimas con las que saciar su apetito de sangre.

En Inglaterra, Lucy Westenra pasa de la felicidad por su futuro matrimonio a un letargo inexplicable. Cada vez más débil, preocupa a sus amigos con su palidez y unas extrañas heridas en el cuello. Su amigo, el doctor Seward, decide llamar al profesor Van Helsing para que tome cartas en el asunto. Pronto, el círculo que rodea a Lucy va a vivir una experiencia aterradora que pondrá a prueba su valor.

El viejo y el mar

Ernest Hemingway, 1952

Narra la historia de un viejo pescador cubano a quien la suerte parece haber abandonado, y del desafío mayor al que se enfrenta: la batalla despiadada y sin tregua con un pez gigantesco en las aguas del golfo.

La casa de los espíritus

Isabel Allende, 1982

Narra la saga de una poderosa familia de terratenientes latinoamericanos. El despótico patriarca Esteban Trueba ha construido con mano de hierro un imperio privado que empieza a tambalearse con el paso del tiempo y un entorno social explosivo.

Finalmente, la decadencia personal del patriarca arrastrará a los Trueba a una dolorosa desintegración. Atrapados en unas dramáticas relaciones familiares, los personajes de esta poderosa novela encarnan las tensiones sociales y espirituales de una época que abarca gran parte de este siglo.

Mujercitas

Loisa May Alcott, 1869

Narra cómo cuatro niñas se convierten en mujeres, con la Guerra de Secesión norteamericana como telón de fondo. Son momentos difíciles, que la familia March, afrontará con fortaleza y dignidad.

Pero la novela va más allá de la transmisión de los valores de la burguesía decimonónica y nos muestra “el valor del trabajo para la independencia de las mujeres, la necesidad de construir una realidad mejor”, y la importancia de virtudes como el esfuerzo personal o la solidaridad.

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